El turista va a un destino buscando lo típico, lo que conoce la inmensa mayoría.

Fuera de lo habitual del destino, existen mil posibilidades de adentrarse en otros paisajes completamente distintos. Sólo hay que alejarse un poco de la gente, dejarse conducir por las vistas que la naturaleza va mostrando y confiar en que nos llevarán por un sendero inesperado.

Cuando tienes la suerte de vivir otro entorno totalmente diferente al turístico de una ciudad, descubres algo extraordinario. Cuando tienes la suerte de haber ido de la mano de alguien que lo conoce como David Rull conoce el parque del Montseny, descubres la otra cara del viaje.