Por Beatriz Sánchez y Giulia Casagli

Considerado por muchos como el primer hispanista extranjero, Washington Irving llegó a España en el año 1828. Realizó diferentes recorridos a lo largo de Andalucía, siguiendo el rastro de la civilización hispano-musulmana, aunque los viajes de Cristóbal Colón fueron los que captarían su atención con anterioridad. Es por esto que, al desembarcar en Sevilla, pasaba largas mañanas recabando información en las salas del Archivo de Indias de la ciudad y en las estancias plagadas de registros de la catedral. Este exhaustivo trabajo le llevó a publicar más tarde la obra Vida y viajes de Cristóbal Colón. Pero con lo que no contaba Irving era con toparse con un legado que le llevaría a recorrer la región en diversas rutas.

Ya instalado en la capital, empezó a ser conocedor del patrimonio andalusí existente en ella. Prendado por el aire de un tiempo antiguo donde en Isbiliyya, capital del califato hasta el año 716, convivían musulmanes, judíos y cristianos, decidió dar comienzo a sus rutas a lo largo del territorio andaluz. Todas ellas con un objetivo común: conocer y rescatar las huellas de la civilización hispano-musulmana.

A continuación, presentamos un mapa donde se muestra parte de la ruta Sevilla-Granada. La misma comienza con el rey de la taifa de Sevilla, el poeta al Mutamid y finaliza en Fuente Vaqueros donde, pocas décadas después del paso de Irving por la localidad, nacería uno de los grandes literatos españoles: Federico García Lorca.