Por Carlos Peinado

 

Vietnam es un país lleno de contrastes. Desde las grandes metrópolis como Ho Chi Minh o Hue, hasta grandes reservas naturales o las grandes dimensiones de campos de arroz del norte del país.

A cinco horas por carretera de Hanoi, capital vietnamita, se encuentra una de las siete maravillas del mundo natural y uno de los atractivos turísticos más visitados del sudeste asiático: la Bahía de Ha Long.

Situada en el noroeste de Vietnam, y haciendo frontera con el sur de China, es una bahía de 1.500 kilómetros cuadrados formada por más de 3.000 islotes, los cuales guardan en sus rincones cuevas y playas de gran belleza.

Ha Long significa “dragón descendente”. Su nombre proviene de una leyenda local que cuenta que, durante la lucha de los vietnamitas contra los chinos, los dioses enviaron a una familia de dragones con el fin de matarlos y evitar su ocupación en Vietnam. Uno de los dragones cayó al mar y agitó la cola formando estos 3.000 islotes, creando así un paraje natural compuesto por miles de “rocas” calcáreas y frondosas.

Esta bahía aparte de ofrecerte lugares increíbles, te da la posibilidad de hacer rutas de senderismo, visitas a pueblos pesqueros típicos del país o incluso kayak, haciéndote sentir rodeado y pequeño ante las inmensas rocas que la forman.

Miles de barcos que funcionan como hoteles te ofrecen la posibilidad de pasar una noche en lo más profundo de Ha Long, con un despertar inmejorable envuelto por una naturaleza inigualable.

En 1994 fue declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es parada obligatoria si visitas Vietnam y lo que buscas es evitar la civilización y el caos de las grandes metrópolis.