Texto por Teresa López, fotografías de Manuel Sánchez Barea

España es un país lleno de tradiciones de diversas naturalezas: folclóricas, gastronómicas, religiosas, etc. Cuenta con diecisiete comunidades autónomas, cada una de ellas con unas tradiciones diferentes que hacen que cada lugar de este país se convierta en un rincón único.
A lo largo de este post voy a hablar acerca de una de las tradiciones que existen en un pequeño pueblo de Granada, Baza. Este se encuentra situado en el altiplano granadino, a una hora en coche, al norte, de la capital de la provincia. Su fiesta más importante es el Cascamorras. Se trata de una tradición que se celebra entre dos pueblos de esta zona de Granada, Baza y Guadix y tiene lugar los primeros días del mes de septiembre.

HISTORIA

El origen del Cascamorras se remonta a finales del siglo XV, tras la reconquista de Granada por parte de los Reyes Católicos. Existen numerosas interpretaciones sobre cómo se desarrollaron los acontecimientos que dieron lugar a esta tradición. La versión más extendida es la que relata cómo un obrero de Guadix, demoliendo una pared en ruinas de una antigua mezquita mozárabe en Baza, descubre la talla de una virgen. Esta se encontraba escondida para evitar su profanación por parte de los musulmanes. De la existencia de esta imagen se dieron cuenta gracias al sonido que emitía: “¡Ten Piedad!”. Es por ello que el nombre que recibe es el de la Virgen de la Piedad, actualmente co-patrona de Baza.
A partir de estos hechos surge un problema: ¿dónde debía quedarse la virgen? Por un lado, el obrero pensó que la imagen debía pertenecer a su ciudad, Guadix, puesto que fue él quien la encontró. Sin embargo, los bastetanos– gentilicio de los habitantes de Baza- eran partidarios de que se quedara en dicho lugar, ya que es donde había sido encontrada. Tras numerosas disputas entre ambas ciudades se llegó a un acuerdo, que es el que da lugar a la tradición del Cascamorras: si un representante de la ciudad de Guadix lograba entrar en Baza y llegar a la Iglesia de la Merced, lugar que actualmente custodia la imagen, sin ninguna mancha en su vestimenta, podría recuperar la Virgen para su ciudad.
Después de los hechos narrados, hoy en día, los bastetanos no permitirán que la imagen de su co-patrona salga de la ciudad y, tras el forcejeo popular y las celebraciones religiosas, el Cascamorras vuelve a Guadix el día 9 de septiembre.

CELEBRACIÓN

Empiezan a llegar los asistentes al paraje de las Arrodeas.

La noche del día 5 al 6 de septiembre el Cascamorras, personaje ataviado con vestimentas que recuerdan a un juglar, es despedido desde Guadix con el objetivo de conseguir la imagen de la Virgen de la Piedad. Para intentar lograrlo, es acompañado por diferentes miembros de la hermandad de Guadix, además del abanderado y el tamborilero.
El día 6 es cuando tiene lugar el Cascamorras. El pueblo de Baza está nervioso desde que amanece hasta que el día llega a su fin. Se trata de un día que muchos bastetanos llevan esperando todo el año. Desde la mañana la gente del pueblo cubre sus casas con plásticos para que sus fachadas no sean manchadas, con lo que se ha convertido en el símbolo de estas fiestas, una mano negra. Muchas familias y grupos de amigos comen en bares o en la propia feria para subir directamente a las Arrodeas, paraje ubicado en la parte alta de Baza y desde donde tiene su comienzo la carrera del Cascamorras.

Parada en los Caños Dorados, donde el Cascamorras es bañado.

EVOLUCIÓN

La celebración del Cascamorras ha variado muchísimo a lo largo de los años, como ocurre con la mayoría de las tradiciones en cualquier lugar del mundo. En sus comienzos realmente era complicado lograr que la persona que venía de Guadix no se llevara la Virgen, puesto que lo empezaron pintando no más de cuarenta o cincuenta personas. Hoy en día es prácticamente imposible porque, además de convertirse en una fiesta multitudinaria, la gente empieza a correr desde cualquier parte del pueblo.

En sus inicios, quien corría detrás del Cascamorras lo hacía bañado en aceite usado de los coches. Actualmente se utiliza pintura ecológica, mediante bidones que el propio ayuntamiento proporciona. El pueblo terminaba con todas sus calles teñidas de pintura negra, por lo que en los últimos años el ayuntamiento proporciona plásticos para empapelar las calles por las que se pasa (fachadas, escaparates, farolas, etc.) evitando de esta manera la suciedad.
Todo esto se ha visto acentuado a partir de que en el año 2013 la Fiesta del Cascamorras fuera declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, a pesar de que ya en el año 2000 fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía y en 2006, Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Vista panorámica de la bajada por el paraje de las Arrodeas.