Por Teresa López

Las Ramblas de Barcelona es uno de los paseos peatonales más famosos de esta ciudad. Se trata de una zona peatonal llena de turistas durante todo el año. Esto ocurre gracias a la cantidad de tiendas que podemos encontrar en sus laterales y a los restaurantes que alberga. Además, en la zona cercana al puerto, encontramos artistas callejeros como dibujantes y retratistas, estatuas humanas y músicos. A lo largo del recorrido encontramos puestos de todo tipo: de souvenirs, flores, helados etc.

Una  de las paradas obligatorias durante el paseo por Las Ramblas de Barcelona es el Mercat Sant Josep de la Boquería, conocido simplemente como La Boquería. Es uno de los mercados más conocidos de la ciudad y se ha convertido en uno de los atractivos turísticos de Barcelona. Incluso la CNN lo añadió a su lista de los diez mercados más importantes del mundo.

Para poder explicar el origen del nombre de este mercado, existen varias versiones, aunque no hay ninguna oficial. La que tiene una mayor aceptación es aquella que relaciona a La Boquería con la carne de cabrito. Este alimento, que en catalán recibe el nombre de “boc” ya era vendido en el mercado existente en este lugar durante el siglo XIII.

El Mercado de la Boquería fue inaugurado en el año 1840 y se encuentra en el lugar donde antes estaba el convento de Sant Josep. Sin embargo, su historia se remonta al siglo XIII, ya que en este lugar se localizaban vendedores de carne. Este mercado dejó de ser ambulante en el año 1836 para convertirse en un mercado al uso.

En su interior encontramos puestos muy variados: puestos de dulces (chucherías, chocolates y turrones), helados y zumos naturales, también podemos ver puestos con frutas exóticas y puestos de comidas para llevar (empanadas, cucuruchos de pescado frito y de embutidos y queso).  Además, conforme nos adentramos en su interior se nota un cambio hacia puestos menos enfocados en el turismo como son carnicerías, pescaderías y fruterías. Por último, también podemos encontrar en su interior bares donde tomarse una cerveza. Eso, si se consigue sitio, ya que suelen estar plagado de personas.

Desde luego, no es uno de los sitios más baratos en los que poder disfrutar de estas cosas, pero lo que sí podemos afirmar es que se ha convertido en una de las paradas imprescindibles para muchos de los turistas que visitan la Ciudad Condal.

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